La herramienta, cuya clave es un algoritmo especial, ha sido diseñada y demostrada por el equipo de Wolfgang Einhäuser de la Universidad de Marburgo en Alemania. Esta nueva herramienta se vale del hecho de que el tamaño de las pupilas cambia de manera natural cuando las personas realizan aritmética mental. Dado que esos cambios no dependen del control consciente del sujeto sino que son espontáneos y automáticos, con el equipamiento apropiado que sepa interpretar dichos cambios, la persona que opte por expresarse de este modo no necesita un entrenamiento especial. E incluso los aparatos necesarios, como hemos dicho, son convencionales y bastante baratos.
El nuevo sistema de respuesta de pupila podría no solamente ayudar a comunicarse a aquellos que tienen severos impedimentos motores, sino que también podría utilizarse para evaluar el estado mental de pacientes cuyo estado de consciencia no es claro, tal como aventuran los creadores del sistema.
"Es destacable que un sistema fisiológico tan simple como la pupila tenga un repertorio tan rico de respuestas que pueda ser usado para una tarea tan compleja como la comunicación", subraya Einhäuser.


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